Identidad del "jazz argentino"

Transcripción de la Mesa redonda organizada por JazzClubArgentina.com para el II Festival Buenos Aires Jazz y otras Músicas. Centro Cultural Gral. San Martín, 12 de abril de 2003. Participan Diego Fischerman, Guillermo Bazzolla, Jorge Freytag y Rodrigo Domínguez. Modera Berenice Corti por JazzClubArgentina.com. Se han reproducido en forma completa las exposiciones de los participantes de la mesa.

JazzClubArgentina: El tema “Identidad del jazz argentino” está planteado como una pregunta, en torno a si pudiéramos ponernos a reflexionar sobre unas supuestas características propias del jazz en nuestro país. Y para ello convocamos a algunas personalidades entre las que se encuentran Jorge Freytag, productor y conductor del programa RadioMontaje -se emite en FM La Tribu los días lunes- y organizador de un importante ciclo de conciertos desde hace varios años, lo que lo llevó a ser un conocedor de las nuevas tendencias y del panorama actual del jazz argentino; Guillermo Bazzolla, guitarrista y compositor, actualmente radicado en España, nos parecía interesante que nos diera su opinión ya que hay muchos músicos radicados fuera del país, y quizás desde la distancia se pueda ver las cosas de otra manera. También es colaborador de la muy prestigiosa revista Cuadernos de Jazz de ese país. Diego Fischerman, escritor, periodista, crítico de música del diario Página 12 y un estudioso del tema. Siempre nos sorprende con sus refinados artículos en el diario. Y Rodrigo Domínguez, saxofonista, compositor, integrante de algunos de los grupos de la nueva camada como Quinteto Urbano, Arida Conta, el Ernesto Jodos Sexteto, su propio trío, etc. Como decíamos, la idea es reflexionar si hay algo que tenga que ver con “jazz argentino”. 
Diego Fischerman: la tentación es empezar con un chiste que no es mío sino de Borges, que dijo en una conferencia de 1955 sobre la literatura alemana en la época de Bach. El empieza diciendo: “… un viajero holandés escribió un libro con sus impresiones y dedicó un capítulo a las serpientes de Islandia. El contenido era escueto. Serpientes en Islandia: no hay. A mí se me ha pedido que hable sobre la literatura alemana…” etc. Y bueno, éste era el comienzo de Borges y es un buen comienzo, lo que pasa es que no es totalmente cierto. Pero la tentación es ésa, decir qué sería esto de la identidad del jazz argentino, o que sería, en principio, el jazz argentino y si existe algo que se pueda llamar de esa manera y que tenga sentido, y que sea deseable llamar de esa manera. Toda aseveración implica alguna pregunta respondida o no. La primera sería que si hablamos de jazz argentino exista un cierto acuerdo sobre qué es jazz. En ese sentido, si jazz es una música en la cual hay o no una improvisación efectiva, pero tiene un cierto gesto improvisatorio, y en la cual se trabaja acerca de músicas de tradición popular de los distintos lugares -que es una definición amplia que en este momento está más o menos funcionando en festivales, etc.-, en ese caso no habría ningún problema, claramente habría un jazz argentino porque esa definición le cabría tranquilamente a Dino Saluzzi o a Astor Piazzolla incluso, que de hecho participaba en festivales de jazz; y hasta Salpán probablemente también podría formar parte de esa definición junto a muchos otras cosas. Si en cambio jazz es un núcleo duro de principios artísticos, ahí la cuestión tendría que ver más bien con si este género o este conjunto de normas son lo suficientemente internacionales ya como para que tenga validez usarlos como lengua franca en cualquier parte del mundo, y la paradoja es que si siendo internacional este lenguaje pueda tener identidad nacional, o en todo caso en cuanto a cómo se haga o cómo se lleve adelante por algún músico en particular de algún lugar en particular. Claramente la Argentina ha tenido buenos músicos de jazz, buenos músicos de jazz del mundo, no necesariamente ha habido buenos músicos de jazz argentino- y esta pequeña diferencia  en todo caso tendría que ver con algo que rondaría esta cuestión de por dónde se definiría el jazz argentino. Insisto con la idea de si es o no deseable, si es interesante que exista un jazz argentino, o si lo interesante es que haya buenos músicos de jazz. El Gato Barbieri -más allá de que algún momento coqueteó con cuestiones folklóricas-, tuvo importancia dentro del jazz por tocar con grupos y en contextos de músicos de primera línea norteamericanos, antes de que tocara milongas de Yupanqui a la manera más o menos free que empezó a aplicar en ese repertorio en los ‘70. Schiffrin, cuando se fue como pianista de Gillespie, era un buen pianista, después dejó de serlo y dejó de ser interesante como músico, pero en ese momento cuando Gillespie lo lleva era un buen músico de jazz. Lo que compone después era música industrial, sí hace algunas obras conceptuales sobre jazz antes de hacerse famoso, dentro de lo que se llamó Tercera Corriente, y que de argentino no tiene en principio nada, salvo algún gesto propio que eventualmente, uno podría pensar que si un intérprete es lo suficienmente personal y si ese intérprete es argentino, automáticamente eso pasaría a ser una manera argentina de hacer jazz. Yo confieso que si me ponen un muy buen saxofonista argentino y me preguntan de qué nacionalidad es no lo distinguiría, tampoco lo haría si es norteamericano, francés o italiano, porque si bien hay una cierta manera europea, hay muchos músicos norteamericanos que cultivan el modo europeo, y muchos europeos que hacen todo lo posible para cultivar una “forma norteamericana”, lo que está sumamente internacionalizado. Recién hablábamos con Guillermo (Bazzolla) de un guitarrista vietnamita que en su música no tiene nada de vietnamita. Sus raíces tienen que ver con el rock, acaba de hacer un disco de homenaje a Hendrix, con el jazz como cierta manera de encarar un material, y esto no lo invalida. Por ahí una cosa que ayudaría es tomar un poco de distancia y pensar qué nos pasa con el tango, y qué pasa cuando un japonés hace tango, y qué es más interesante, si un japonés haciendo tango exactamente como se hace -lo cual nos dejaría más tranquilos, porque frasea como tiene que frasear, canta como tiene que cantar, es más, uno se lo confunde con Edmundo Rivero-, o un japonés que malentendiera, que empezara a hacer cosas distintas, desde nuestra perspectiva mal hechas, pero que por ahí con el tiempo empezara a generar un lenguaje nuevo más interesante. Esta es una pregunta, cuando uno escucha a Gideon Kremer haciendo Piazzolla claramente no es Piazzolla, no es más interesante que los grupos incluso de los músicos de Piazzolla que tratan de parecerse exactamente a Piazzolla, cuando por otro lado Piazzolla está, están los discos y uno puede escucharlos todas las veces que quiera. Es mejor lo que hacen los músicos de Piazzolla, sin duda. Ahora, quizás lo de Kremer termine generando a alguien que lo escuche mal a él, y que entonces lo transforme más todavía, alguien que escuche peor que el que escuchó mal, y capaz que dentro de 40 años haya una música piazzolliana en Estonia que ya no es Piazzolla y que tal vez despegue por lo menos del mundo del trabajo. Esto es lo que muchos de estos grupitos hacen, calcar exactamente la música, lo cual tiene sentido en la música clásica porque no hay más remedio: si uno quiere escuchar una fantasía de Frescobaldi o una tocata y fuga de Bach no hay más remedio que tocarla y tratar de tocarla de acuerdo a lo que se sabe según el estilo de esa época, etc. Pero en el caso de Charlie Parker o del hard-bop uno puede escucharlo todo lo que quiere y puede escucharlo atendido por sus dueños. Me parece que más que la cuestión de la nacionalidad en todo caso lo que sería interesante es preguntarse sobre la personalidad, sobre la posibilidad en el jazz, si es que todavía la hay, de generar lenguajes nuevos individuales. Porque en la época en que surge el hard-bop hay veinte tipos tocando eso, en el momento en que surge el cool hay diez. En este momento hay casi un siglo de historia en el jazz, casi 90 años de historia de música grabada en el jazz –1917 creo que fue la primera grabación que se hizo de jazz- y además hay músicos de jazz en todo el mundo, con lo cual calculo yo que en este momento la posibilidad de que surjan lenguajes nuevos es mucho más difícil. Y ahí es donde aparecen estas particularidades nacionales incluso también como cuestiones de mercado, en donde un guitarrista etíope para venderse en Europa o para venderse en festivales deba tener algo de ritmos etíopes en su música porque se le está pidiendo eso, que parezca etíope además de serlo. Y con los argentinos, aunque nos duela, tal vez suceda lo mismo. 
Guillermo Bazzolla: estas cosas que estaba diciendo Diego recién son interesantes de tratar desde el punto de vista del músico, del hecho de estar haciendo música. Cuando se habla de jazz, se suele decir que es un estilo musical, y escucha a Duke Ellington, a John Coltrane, a Charlie Parker. Y pese a que hay ciertas variaciones entre uno y otro también encuentra ciertas coincidencias: es un estilo musical, hay una instrumentación, y una forma de acentuar que puede ir sufriendo algunas variaciones. Pero también el jazz es una forma de hacer música, una manera de encarar la creación musical. Hace un tiempito leí una entrevista que le hacían a Pat Metheny en la cual él decía que le parecía interesante la palabra jazz no tanto como sustantivo sino como verbo, hacer jazz como una forma de hacer la música. Uno puede usar cualquier tipo de material y pensarlo con la cabeza de un músico de jazz. De las músicas populares, probablemente sea el jazz, no la mejor –porque no se trata de establecer criterios de ranking- pero sí la que más desarrolló una forma sistematizada de pensar. Que a la vez son muchas formas sistematizadas de pensar, donde si hay algo que tiene de fascinante el jazz es que el individuo, el compositor/improvisador, puede hacer muchas cosas distintas y cada uno puede tener su propio sistema de ideas, su propio concepto de cómo tocar, de cómo componer. Cuando uno escucha a un muy buen músico de jazz, llámese Duke Ellington, Dave Brubeck, Jim Hall, Bill Evans, George Russsell, Ornette Coleman, etc., uno va a escuchar en su música sus ideas, que no son necesariamente las mismas en cada músico. Es un concepto universal en realidad, si estos nombres que yo he mencionado son de Estados Unidos es porque es una música generada ahí, hechó sus raíces y donde más se desarrolló, y donde siempre hubo un mayor ambiente. Pero también hay grandes músicos de jazz que no son estadounidenses, y que son ciertamente músicos de jazz, y que han desarrollado formas distinas de hacer jazz. Yo admiro mucho a un músico que se llama Kenny Wheeler, que es canadiense y vive en Inglaterra, al pianista Joachim Kum que grabó un disco hace no muchos años con Ornette Coleman, cantidad de músicos puede haber que han llegado a cierto estrellato, John Mc Laughlin, Dave Holland son ingleses, y que son figuras. El individuo es realmente muy importante en cuanto a la manera de pensar y de poner en juego sus ideas musicales. A su vez el jazz ha permitido, contrariamente a otras músicas que tienen quizás una cantidad de cánones más estrictos, esa posibilidad de internacionalización. Diego recién hablaba del tango, que es una música muy profunda y muy rica pero muy estricta. Es más fácil que un guatemalteco sepa de jazz que de tango, porque normalmente el tango se ha internacionalizado mucho menos que lo que ha hecho el jazz. Por otro lado también, si bien existen personalidades porque uno puede diferenciar la orquesta de Pugliese de la de D’Arienzo, hay una cantidad de cánones mucho más estrictos. Esta posibilidad de ser personal, creo que a esta altura del siglo nuevo le cabe mucho más la posibilidad de ser original a un músico no estadounidense, y en este caso podrían ser músicos argentinos. Creo que la originalidad o la personalidad no pasa tanto por el hecho de tocar folklore, porque no creo que haya una necesidad de que un músico argentino toque música folklórica –no está mal que lo haga, pero tampoco es obligatorio-, pero puede poner en juego su sistema de ideas que puede incorporar cosas de tradiciones diversas, entre las que pueden estar el tango o el folklore. Eso es una cosa que es totalmente posible, un músico argentino puede tocar cosas que tengan influencias del rock, de la música de la India, de lo que le da la gana. Por qué, si un norteamericano lo puede hacer, un argentino no podría. El jazz como forma de hacer música es un producto internacional, que en todo caso nosotros podamos incorporar cosas que para los otros no están a mano, en tal caso es una ventaja para nosotros, es más fácil que nosotros hagamos cosas con el tango o con algún ritmo folklórico que lo haga un canadiense. El jazz en sí es una manera de procesar las ideas musicales, y está suficientemente internacionalizado para que en cualquier lugar del planeta se produzcan cosas completamente originales, y que la originalidad pasa más por quiénes lo hacen que por su nacionalidad en sí. En todo caso es hasta una cuestión de actitud y de honestidad. Si yo quiero hacer mi música de acuerdo a mis ideas, el hecho de que mis ideas estén influidas por un músico inglés o norteamericano, francés, africano, hindú o argentino eso no me va a restar originalidad o argentinidad. Hace algunos años, por recomendación de Diego, pude leer un articulito de Borges en el que hablaba de que los argentinos por obra y gracia del nacionalismo cultural, que decía defender la cultura nacional, estábamos obligados a hablar de estancias, de gauchos, de vacas y de ovejas, y no podíamos hablar de otras cosas que sólo podían hablar otros: ¿por qué, sólo los franceses, ingleses y alemanes pueden hablar del universo? 
DF: Hay un cosa que dice Borges del Martín Fierro, libro indudable de la tradición argentina, es que el único momento en el cual los personajes están actuando en tiempo real es el momento de la payada, en donde hablan de lo que realmente les importa, el infinito, el amor, la soledad, etc. Y dejan de describirse como los mira un hombre de Buenos Aires. Otra cosa que dice Borges es que si yo escribiera un libro sobre Arabia lo llenaría de camellos, y el Corán, que es un libro indudablemente árabe, no los menciona ni una sola vez. Borges desarrolla la misma idea en un cuento, creo que está en El Informe de Brodie, que se llama La Pasión según San Lucas, en donde alguien queda aislado en una estancia por una inundación junto con el puestero y su familia. No pueden salir de allí, se aburren, y el personaje decide leerle al puestero y su familia, y hay dos o tres libros en la biblioteca que está en la cocina del casco de la estancia. Uno es un libro escrito por un inglés que habla de todas las cosas del campo, desde cómo se hace el alambre de púa hasta cómo se cocina el dulce de leche, está la Biblia y Don Segundo Sombra. El empieza a leerles éste último,y a la segunda noche el puestero le dice, vea, qué podría interesarme a mí la vida de otro arriero si esto es lo que yo hago todos los días. Y ahí el personaje empieza a leerles la Biblia y ahí sí les entusiasma porque habla de los temas que les importan, no de espuelas y caballos que sólo podría interesarle a alguien de Buenos Aires, en rigor, jamás a un gaucho para el cual ésa es su vida cotidiana. 
GB: además hay una cosa, el estilo musical jazz, desde Ellington a la Original Dixieland Jazz Band, pasando por Dave Brubeck y Take Five, ha sido parte de la música que se ha escuchado en Buenos Aires y mucho, por muchos años. Entonces es parte de nuestra tradición. Siendo chiquito escuché mucho jazz por la radio, es música que está en mis oídos y quizás mucho más que el tango, al que conozco de oídas e intuitivamente, aunque después me fui interesando de manera más sistemática, es parte de nuestra cultura. A veces con lo cultural se desarrollan cierto tipo de prejuicios que son terriblemente destructivos, por ejemplo con el rock nacional. No soy muy entendido en rock pero hace treinta y pico de años que hay un movimiento de grupos, y algunos son muy famosos incluso en otros países. Y a veces se dice no hay rock nacional porque el rock no es argentino, entonces no podría haber micrófonos nacionales, vasos de plástico nacionales, etc. En todo caso nuestra característica de argentinos, esa mezcla de razas y culturas nativas e importadas que somos, con una buena instrucción pública que logró interesarnos en muchas cosas que pasaban en otros lugares del mundo, es lo que nos da la habilidad de poder convertirnos en buenos músicos de jazz y por lo tanto originales, de ahí que lo logremos es otro tema. Pero pasa más por las personas que se dedican a hacer la música que por la nacionalidad en sí. 
JCA: ¿esto del jazz argentino no se ve más en la composición, más que como género o identidad nacional? Como una especie de color que no necesariamente tenga que ver con un estilo de jazz fusión. 
Jorge Freytag: Cada equis cantidad de años se redescubren ciertos patrones rítmicos o melódicos del tango y el folklore y se los traslada al jazz. De todas maneras tengo la sensación de que son pocos los músicos argentinos de jazz que se vuelcan directamente a la búsqueda de esos ritmos argentinos o ritmos populares en general. Muchas veces lo hacen por el lado de la fusión, y es un gusto personal mío, con resultados no muy claros o concretos. Se tiende a pensar en la identidad únicamente como buscar en la rítmica argentina el folklore, el tango, los ritmos populares. Y no hay que olvidarse que el jazz es un híbrido desde sus orígenes, por lo tanto buscar la identidad a algo que recibe tantas influencias no sé si es lo importante. Un eje importante sería si hay creatividad en el jazz argentino, si el jazz argentino es creativo. 
DF: Creo que el nivel del jazz argentino -y en esto seguramente me ganaré aún más enemigos que los que ya tengo ganados con justicia-, ha mejorado mucho en los últimos años, el nivel de cómo se hace jazz es muy superior ahora al de hace veinte o treinta años, los músicos de jazz actuales están mucho más preparados y esto hace que sean más creativos. Yo no creo, insisto, que en un test a ciegas yo reconocería un grupo como argentino, no podría, pero sí reconocería algunos grupos y a algunos músicos argentinos. Y me parece que es por ahí por donde pasa lo interesante. Si pasa por lo rítmico Charlie Haden hace una milonga, Ralph Towner hace una milonga, o hacen temas que no es una milonga pero se parecen. Por ejemplo hay un lied de Schubert, yendo más atrás, que parece un tema de Ariel Ramírez, parece un “gatito” alemán; y la balada del fusilado de Charlie Haden es una milonga, y evidentemente no suena argentino porque la manera de Mick Goodrick de tocar la guitarra no tiene nada que ver con un guitarrista argentino, la toca peor. Mientras que algunos de los grupos que se mencionaron, curiosamente varios de los grupos en donde toca Rodrigo, uno los escucha y tienen una personalidad. ¿Por qué? Porque los músicos saben tocar, y por lo tanto trabajan bien el material, no tienen repuestas ingenuas porque no se hacen preguntas ingenuas, no inventan la pólvora, no salen a imitar mal lo que ya otros hicieron bien antes. Ahí entonces empieza a haber una música que tiene una cierta personalidad, cierta identidad, no identidad nacional, identidad. Manolo Juárez me decía una vez acerca de Debussy y Francia que Debussy es un músico indiscutiblemente francés, jamás usó folklore galo porque nadie sabe si tal cosa existe, es francés porque el señor era francés, inventó una manera de hacer música, que tiene que ver supuesto con una tradición que en Francia viene desde antes, pero la lleva a determinado punto que era absolutamente inédito hasta ese momento; y como el buen señor era francés eso queda como una manera francesa, el color, la orquestación… Es muy francés porque el primer tipo que lo hizo era francés, no porque en la aldea de Asterix orquestaran como Debussy, creo que no. 
Rodrigo Domínguez: yo concuerdo con lo que vos decís en el sentido del origen, por ejemplo, si hablamos del origen de toda la escuela piazzollana del tango, está claro dónde está el origen, fue un tipo que lo hizo, y después hay un montón que lo hicieron de una forma en el sentido de recrear eso pero que no avanzó más allá. En ese sentido creo que hay una diferencia con lo que pasa en el jazz argentino contemporáneo. Lo que está pasando ahora es que no solamente hay gente que está haciendo cosas que están buenas y creativas, además yo siento que hay un movimiento, en parte porque no somos tantos los que estamos haciendo esta cuestión. Me parece que se limita a un circuito relativamente chico para lo que es en otros países, pero está creciendo a pasos agigantados, hay un montón de gente muy joven que está avanzando y participando de este movimiento. Y siento también que ese movimiento tiene una identidad que es más que la suma de las partes, es la gente que lo está haciendo, y que no tiene que ver con los elementos musicales en sí que se utilizan, como lo rítmico, lo armónico, y lo estilístico de la música argentina. Sí me parece que tiene que ver una forma común de sentir determinadas cosas, no lo tengo claro todavía, siento que se está formando, tiene que ver con una manera de sentir el ritmo, con sentir un desarrollo especialmente en cuanto a la cosa rítmica. 
DF: Salvo que pensemos que ciertas nociones musicales o ciertos gestos, o cierta manera de hacer música tenga que ver con la genética -y yo creo que no, que tiene que ver con la cultura-, el tema también es cómo se define, cuál es o dónde se arma la cultura de los argentinos. En general un argentino de clase media, que pudo comprar un instrumento y tener alguna educación musical -por hacer algún corte de algún tipo-, es posible que haya escuchado mucho más a Sui Generis, Almendra, Spinetta, Divididos o música muy popular como bailanta que a Atahualpa Yupanqui, que por ahí no lo escuchó nunca, y lo escucha de grande en una operación de otra índole como quien va a escuchar música de Bach, algo más intelectual donde uno va a conocer algo que no se escucha, y que no se pasa por la radio. Guillermo hablaba de la música que se escuchaba cuando éramos chicos, si bien había, como siempre, lenguajes más mayoritarios, más masivos que otros, había de todas maneras una heterogeneidad en la oferta. Siempre cuento, la otra vez haciendo zapping paso por el canal Volver y aparece La Revista de Dringue anunciando: “Ahora, en la Revista de Dringue, Stan Getz y su trío”. En el programa de Mancera coexistían Raphael, Gila y Serrat. Estaba el programa de Merellano, los programas de Nano Herrera, mucha de la música que yo conocí la escuché en su programa de FM Rivadavia. Hoy es mucho más difícil. Independientemente del jazz, hubo un momento en que un joven inquieto formaba su gusto con la curiosidad. Hoy el gusto está formado desde otro lado, no digo que no haya maneras, digo que es más complicado, el panorama es más homogéneo. Insisto, la cultura de un argentino, por ahí no es argentina, si nos vamos a poner en cuestiones de nacionalidad. Lo es en tanto creo que eso somos nosotros. 

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12 respuestas a Identidad del "jazz argentino"

  1. Ya tengo este articulo separado para leer con mucha atención.
    No quiero estar opinando por opinar, pero me atrevo a adelantar que al publicarlo aquí, será de muchísimo interés.
    Excelente trabajo el del Jazz Club Argentina, lo que más o menos quiere decir: gracias Berenice, lo estás haciendo de nuevo.

  2. Creo que lo más interesante que pasó en la mesa es que tras una aparente certeza en cuánto a qué es identidad o los temas que le giran alrededor, se trata en realidad de una categoría que es muy difícil de delimitar. Mi idea es que más que un concepto es un proceso para construirlas, lo que creo se ve reflejado en la transcripción de lo transcurrido ese día. Sobre los derivados de ésto en qué es el jazz argentino, estoy esbozando algunas cuestiones que subiré al blog… en cuanto esté terminado!!!
    Un gran abrazo para vos

  3. Es que siempre volvemos al asunto de Luis Buñuel y las mariposas. Es muy difícil generar marcos para comprender los movimientos artísticos, pues es el arte mismo el que elige el espacio, bueno, el arte y los artistas.

  4. Después de leer atentamente, bueno, lo que esperaba, muchos puntos interesantes, a los que lamentablemente se hace difícil responder, o analizar, sin la respuesta del interlocutor que está exponiendo, creo que la libertad propia del jazz es una puerta que lleva a miles de caminos, finalmente escapando a las etiquetas o categorías.
    Y de paso, en El Corán aparecen camellos, y camellas, en al menos nueve Suras.

  5. Parkeriano dice:

    Jejejeje, que recurrente Fischerman con lo Borges y el Coran eh??

  6. Ampliá un poco más así debatimos un rato, eh? ¿A qué te referís exactamente?

  7. Laura G. dice:

    Poderian sugerirme algun libro sobre la histora del jazz en Argentina, asi como el nombre de algunos musicos que no podrian faltar en mi collection de jazz argentino y latino americano?
    Gracias

  8. Hola, Laura: el libro es, sin dudas, Jazz al Sur, de Sergio Pujol. Más información en esta sección del blog. Los músicos, entre los fundamentales, Oscar Alemán, Mono Villegas, Baby Lopez Furst, y hay muchos etcéteras hasta la actualidad. Te sugiero que leas el libro y consigas el material que más te interese… siempre hay una cuestión de gustos que es mejor determinar por uno mismo.

  9. Hola! Saludos y felicitaciones por el blog. Los invito a mirar treslineasjazz.blogspot.com !!!!

  10. ragtime dice:

    Hola, hace unos meses que estoy escuchando algo de jazz, antes todo mi conocimiento pasaba por lo clásico (de Albeniz para atrás, diríamos). Y la verdad que veo mucho “copiar” “pegar” en los músicos del jazz actual, que no han escalado más arriba de lo que lo hizo Thelonious Monk, por ejemplo. Igualmente veo ritmos más centroamericanos que sudamericanos en todo el jazz de américa. Alguien interesante para ver en youtube es Juan Pablo Dobal. Un pianista que lleva un ritmo argenitno muy adentro suyo. (buscar así: jp dobal)
    Saludos!
    y cuentenme…

  11. Hola, Rag: sí, está bueno lo de Dobal. Igualmente aquí hay cosas más jazzísticas, como el Quinteto Urbano o Escalandrum. Hay cosas buenas para escuchar en Radio Nuna. No sé si comparto lo de Monk, me parece que no se trata hoy de superar a nadie. De hecho, ¿quién podría hacerlo con respecto a Miles, a Coltrane, etc., no sólo en Sudamérica sino en todo el mundo?

  12. Osvaldo Croce dice:

    Por favor, necesito comunicarme con Diego Fischerman, para considerar la posibilidad de que venga hasta Campana para dar una charla sobre este tema del jazz argentino, su cretividad, su futuro etc.
    Estoy asesorando a la Secretaría de Cultura local y preparamos una serie de actividades relacionadas con el jazz.
    me llamo osvaldo Croce, tengo un programa radial en FM Masters de Zárate donde paso jazz argentino e internacional desde 1990.

    Si hay alguna forma de comunicarse con DF les agradezco que me avisen lo antes posible.

    Muchísimas gracias.

    Osvaldo Croce

    Patios@arnet.com.ar
    fogaratas@gmail.com
    notasuelta@yahoo.com.ar

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