Políticas culturales, ¿para quién? – Por Ana Wortman

Politicas culturales, para quién?

Ana Wortman

La cultura ocupa un lugar cada vez más significativo de las agendas políticas nacionales e internacionales. En los ochenta se le atribuía a la cultura la capacidad de modificar valores encarnados a nivel micro social, contrarios a los procesos de democratización y desde esa perspectiva se pensaban las políticas culturales. Estas eran convocadas para contribuir a sentar las bases de un nuevo orden político. Años más tarde, los políticos descubrieron que la cultura está vinculada con la economía, que genera empleo, ganancias para el país, inversiones internacionales y otorga legitimación, se ha vuelto inesperadamente en un tema con suma importancia. Esta preocupación no es demasiado lejana en el tiempo y acompaña ciertos lineamientos de organismos internacionales y de la constatación del peso que han ido ocupando las industrias culturales en la dinámica de la economía mundial. Por ejemplo, el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires así lo entendió estos años, cuando la secretaria de Cultura pasó a denominarse Ministerio de Cultura y la cuestión de las industrias culturales pasaron a formar parte del Ministerio de la Producción.

Si bien en nuestra ciencias sociales nacionales y latinomericanas aun no tiene el mismo desarrollo que problemas más reconocidos como problemas sociales laborales y económicos, la cultura ocupa un lugar mas relevante o al menos se reconoce, sin saber demasiado por qué, y de que estamos hablando, la cultura debe ser tenida en cuenta. Se pueden detectar cada vez más cursos, maestrías, estudios de especialización sobre esta materia.

También hasta no hace demasiado tiempo, la cultura formaba parte de escasos espacios periodísticos especializado. El objetivo de estos espacios consistía en informar a un público conocedor de la cultura sobre las novedades en diversos campos de interés de estos públicos. Los suplementos culturales estaban destinados a lectores, investigadores, analistas, ensayistas, visitantes asiduos de galerías y museos de plástica, público de conciertos y recitales, etc: el público ya existía. Al percibirse el componente económico de la cultura con la creciente presencia de las industrias culturales en la dinámica económica y social, los medios se apropian de la cultura. La cultura ocupa un lugar singular en la programación mediática, curiosamente en forma paralela a una programación, particularmente en la televisión abierta, absolutamente inútil, casi descerebrada podríamos decir.

En efecto, en la llamada sociedad de la información, contamos con una gran cantidad de información sobre la cultura. Podemos encontrar canales culturales, programas culturales, noticias culturales en la tapa de diarios, notas en revistas de divulgación sumado a un crecimiento del llamado periodismo cultural, suplementos etc. Podemos tener información sobre la cultura, aún conociendo poco de ella, parafraseando a Bourdieu. Mirando estos programas, leyendo los suplementos, tenemos acceso a información acerca de quien ganó el premio novela del diario más vendido del país , qué piensa determinado escritor acerca de la política norteamericana o su posición respecto a los derechos de las minorías, a quien va a votar un famoso artista plástico, cuánta gente asistió a la Feria del Libro, pero no sabemos por ejemplo que impacto “cultural” tiene la exposición de la gente a esta información tanto de la televisión como de la prensa gráfica. Se celebra irreflexivamente el crecimiento de la asistencia a la Feria del Libro, a ARTEBA, la Noche de los Museos. Se alude en ciertos titulares al crecimiento anual de asistencia a estos espacios. Nos preguntamos, todas estas instancias generan públicos? .

Se habla de la cultura, la cultura está en todas partes. Ferias del libro, nacionales, internacionales, intranacionales, jornadas, charlas, exposiciones mesas. En los procesos de globalización económica, se percibe el peso que asume lo cultural en estos espacios de encuentro de productores, artistas, como el caso del libro, el cine, las artes plásticas. Ahora bien esta omnipresencia cultural, genera algún tipo de relación con el nivel cultural de una sociedad? Quienes consumen esta información, generan nuevas prácticas sociales? Hay más vida cultural que años atrás, hay más productores culturales, me pregunto? O es la mediatización de la vida social, esto es la conformación de una esfera pública mediática y virtual la que constituye un escenario más visible. Que la cultura se haya vuelto más visible es más accesible, implica que la gente se vincule más con la cultura? Quienes son los que van a las presentaciones de libros, a los cafés literarios, a las puestas en escena del teatro independiente, a los recitales de música masiva, a los recitales de música alternativa? Es decir , a todo lo que “hay de nuevo” en los más importantes centros urbanos del país.

En definitiva esta creciente pre ocupación por la cultura genera nuevos públicos y cambios sociales? Pero además de incidir en un mayor consumo de cultura, como seguramente deben preocuparse quienes están a cargo de las editoriales, las empresas discográficas, las galería de arte, nos preguntamos qué efectos a nivel social, la gente se hace más reflexiva?. Se supone que quien encarna un proyecto cultural lo hace en función de alguna meta, de una idea, un propósito. Si bien en la sociedad capitalista, quien hace un emprendimiento tiene metas económicas, quiere ganar dinero, pero obviamente hay muchas maneras de ganar dinero, el punto es ver por que ganar dinero a través de la producción cultural. Podemos suponer que quien lo hace se apoya en algún ideal, difundir algo desconocido, difundir gustos, lecturas, preguntas

Con el propósito de comprender el devenir de la cultura en la Argentina, observamos aspectos del desarrollo cultural argentino en los años 20, años 60, desarrollo lejanamente vinculado a un Estado preocupado por devenir de la cultura tanto en un periodo como en el otro, por el contrario son espacios de la sociedad civil, incipientes industrias culturales, intelectuales extranjeros con ideas fuerzas para encarar proyectos, quienes dan forma a los proyectos culturales. El Estado si participa en algún sentido a través del peso que asume la escuela pública a través de la alfabetización masiva y extensiva en los 20 primero y con la escolarización secundaria y universitaria después en los años 60 inciden en la generación de condiciones sociales para el éxito de diversos emprendimientos culturales de la sociedad civil. Los números de las tiradas de diarios, novelas semanales, difusión de la radio y el cine fundamentalmente, en las primeras décadas. Más adelante, los números de venta de libros, la proliferación de editoriales, crecimiento de los cineclubes, publico de cine, compra de televisores, creación y difusión de nuevas músicas en los sesenta coincidían con procesos sociales significativos, hoy inexistentes.
No es mi propósito en ningún sentido proponer una mirada nostálgica. No tiene ningún sentido, como si hubiera existido alguna vez, quizás solo miticamente alguna edad dorada. Solo podemos leer el pasado a través de las números de las tiradas de diarios y ediciones de libros y si, leer el presente a través de tiradas y encuestas sobre consumos. En ese sentido, se constata una disminución de la lectura, una disminución de la compra de libros, una disminución de la venta de CDS de música no exclusivamente comercial, disminución de publico de cines de autor, aunque no desvinculación con el cine, aunque por otro lado debemos celebrar cierta democratización de las artes plásticas y del danza clásica por ejemplo Este tema merece otro articulo. A lo que apunto aquí es a otra cuestión planteada en este artículo acerca de esta proliferación de lo cultural, en un contexto donde la cultura no parece constituir un valor en parte de la sociedad. quizás la pregunta debiera ser otra. ¿De qué hablamos cuando hablamos de cultura, (no hago esta pregunta para luego decir que todo es cultura, ya que manifestar mi preocupación sobre el destino de la cultura supondría no preocuparme por otros problemas sociales, y así evitar ser calificada de elitista o algo así), sobre qué ideas y metas se generan proyectos culturales y fundamentalmente? ¿qué significa ser culto hoy?. ¿Es posible pensar en proyectos culturales sobre la base del significado de ser culto del siglo XIX, en una cultura fundada en la representación discursiva al decir de Lash, o quizás seria más productivo preguntarnos qué significa ser culto hoy en una cultura fundada en la representación figural, esto es la cultura de la imagen y el impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información? Seguramente los modos de vincularse con la cultura en términos generales deben haberse modificado porque la cultura es otra. En relación con nuestro país, pensar sobre los proyectos culturales no debiera dejar de lado quienes son los posibles escuchas , lectores u observadores, la sociedad también es otra. Como lo expresa claramente la forma del voto en las últimas elecciones en la Argentina, nos encontramos a diferencias de décadas atrás con una sociedad profundamente fragmentada y que ha abandonado la ilusión, ahí si me pongo nostálgica, de un país mas integrado socialmente.

Este articulo será publicado en la Revista Sociales, de la Facultad de Ciencias Sociales en su próximo número: “Las deudas pendientes del gobierno de Kirchner”.

Ana Wortman. Socióloga UBA, Magíster en Ciencias Sociales, FLACSO-Buenos Aires, Doctoranda Facultad de Ciencias Sociales. Profesora e Investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales UBA.

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5 Responses to Políticas culturales, ¿para quién? – Por Ana Wortman

  1. elena dice:

    Estoy muy entusiasmada con este blog. Me parecio presiso este relato, ya que entendi que no se trata de llegar a una reflexion a cerca de la cultura, sino, todo una posición fundada, una descrpción, una demanda.
    hoy los medios de comunicación no brindan un panorama cultural y estamos insertos en una cuestión de apariencia.
    Esto me pasa muy a menudo cuando veo algunas personas especialistas en el jazz, donde no admiten una nueva perspectiva.
    Espacios como este me ayudan a encontrar gente accecible, saludos a Berenice Corti.

  2. a...v... dice:

    la proxima escriba menos y explique bien que es una politica cultural……. pleas

  3. sergio dice:

    Me parecio muy atinado el articulo, creo que todo gira en la apariencias y en un doble discurso. Tanto politico como institucional, el clientelismo sigue a flor de piel. Las instituciones estan vacias de contenidos y los que se tienen que hacer cargo no aparecen…todo sigue igual.
    Sergio.

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