La cultura en la gestión Macri – una nota de Ricardo Salton en Noticias

(Publicado en Revista Noticias, Buenos Aires, 5 de abril de 2008).

UNA GESTION SIN IDEAS
Falta de propuestas, de claridad y de funcionarios capacitados.
La cultura, talón de Aquiles del gobierno de Macri.

Por Ricardo Salton *

El gobierno de Mauricio Macri cumplió con los 100 días que suelen tomarse como patrón de medida para conocer el rumbo de una gestión. Quizá sea tiempo, entonces, de hacer una primera apreciación, en base a lo hecho, a lo dicho y a lo prometido.
No nos pondremos a revisar todas las áreas de su gobierno –tarea que dejaremos para colegas mejor informados-. En cambio, nos limitaremos al terreno de la cultura, a partir de la experiencia de muchos años de periodismo y de haber trabajado unos cuantos en esos temas dentro del mismo gobierno.
Repasemos en principio algunos datos.
• Ya desde la restauración democrática, Buenos Aires venía arrastrando, una inercia muy fuerte en el área de cultura. En ese marco, la ciudad se acostumbró a los talleres barriales, a los megaconciertos de verano, a los varios festivales, a la potenciación de las industrias culturales, a la presencia en ferias internacionales, al intercambio con el sector privado, al estímulo a las distintas ramas del arte, al apoyo de las producciones independientes, etc. Naturalmente, se generaron controversias, puntos de vista opuestos, discusiones y críticas. Pero, en cualquier caso, la cultura estuvo en el centro de la escena, aún para el disenso.
• Por su parte, Macri tuvo dificultades desde el arranque. Durante la campaña, el número puesto para cubrir el cargo de ministro parecía ser Ignacio Liprandi, un empresario y coleccionista de arte que venía trabajando con músicos, periodistas, plásticos e investigadores y que llegó a sostener su proyecto a través de un libro –“Cultura. Nuestra PROpuesta”- que él mismo financió y publicó. Finalmente, y mucho antes del cambio de gobierno, su nombre fue vetado y, de la galera, apareció el titiritero y editor de libros Luis Rodríguez Felder. El curioso personaje, quedó descartado después de que algunos reportajes expusieran lo disparatado de su plan. Y así resultó, finalmente, el actual ministro, Hernán Lombarda, empresario turístico y propietario hotelero con pocos antecedentes en temas culturales. Con él, se decidió unificar el área con Turismo y romper una larga tradición de la cultura con rasgo ministerial excluyente.
• Ex funcionario de los gobiernos municipal y nacional de Fernando De la Rúa, ex integrante del llamado Grupo Sushi, y sin equipos propios, Lombardi armó un elenco que tiene toda la impronta de Darío Lopérfido y de Cecilia Felgueras –otros ex De la Rúa, quienes sí conocían muy bien esta área-, con muchos radicales desengañados en su haber.
• Lo visto hasta este momento, cumplidos esos emblemáticos 100 días, da cuenta de una gestión cultural estática y con pocas ideas. En el mejor de los casos, con los cambios de funcionarios respectivos, se conservaron actividades que venían desarrollándose con buen éxito –vg. El “Buenos Aires Festival Internacional de Cine” BAFICI, que tiene en Sergio Wolf un seguidor del anterior director Fernando Martín Peña-. Por lo demás, comparada con lo que venía sucediendo, fue llamativamente pobre la programación de verano. El Festival de Tango fue movido de su fecha tradicional y trasladado –ahora unificado con el Campeonato Mundial de Baile- para el invierno. El Festival de Jazz también cambió su fecha y promete reducción del número de conciertos y actividades –y, según afirmó su nuevo director, el pianista Adrián Iaies, quizá incluya espectáculos con entrada paga contra la gratuidad anterior-. Nada se ha dicho por el momento de los festivales de percusión y de folklore –que ya habían visto interrumpida su continuidad en el último tramo de la gestión Telerman-, pero ninguno de ellos figuró en el plan que presentó el Ministro a comienzos de año. Han sido eliminados los seminarios de formación en temas de industria que, con buen tino, ha copiado el gobierno de Scioli. Las nuevas autoridades del teatro Colón, sin sala propia por un largo tiempo, decidieron suspender la temporada de ópera previamente programada fuera de sede para este año. Los talleres culturales de los barrios fueron reducidos –según decisión declarada por el propio Ministro- en un 60%. –aunque aseguran que no se verá afectado el número de asistentes-. Y apenas aparece el programa “No hay ciudad sin poesía” presentado por estos días –con el que se difundirá a grandes autores en espacios públicos- como una acción de cosecha propia –con el incluido desplante de varios poetas que se negaron, con declaración pública, a ser contratados para leer sus obras-.
En definitiva, lo que se ve es que, a lo sumo, la actual administración de la ciudad aceptó continuar con lo ya hecho. Y no se percibe ni un concepto claro de hacia dónde está orientada la gestión –Lombardi habla de “construir ciudadanía”, aunque el slogan tiene poco desarrollo y no termina de quedar claro a qué se refiere- ni una dinámica importante; curiosamente, ni siquiera ligada al estímulo del turismo.
A lo mejor, está ocurriendo que el gobierno de Macri, eficientista y pragmático desde su discurso, tiene serias dificultades con los aspectos simbólicos de una ciudad enérgica, vital y fuertemente cultural como Buenos Aires. A los funcionarios del jefe de gobierno y al propio Macri les resulta sencillo hablar de licitaciones, kilómetros de túneles, metros cúbicos de hormigón y de asfalto, o de nuevas y bien pagas policías. Se les hace difícil en cambio –aún al ministro responsable-, entender y sostener una actividad que no es corpórea y que, por lo tanto no se ve, que no puede medirse en resultados inmediatos, y que trasciende inevitablemente el lapso de cualquier gobierno. La cultura ha salido de la agenda por decisión del gobierno de la ciudad. Habrá que ver cómo repercute en el mayoritario electorado macrista este posicionamiento frente una actividad que parecía funcionar relativamente bien. Pero, en todo caso, ese análisis podrá hacerse cuando hayan ocurrido muchos más que 100 días de gobierno.

* Columnista de música de Noticias. Ex coordinador ejecutivo de la Dirección General de Música del Gobierno de la ciudad.

Celebro la nota de Ricardo Salton que puntualiza todas las áreas y organiza la información que circulaba por carriles separados, lo que nos permite acceder al conjunto de las políticas. Coincido con sus párrafos finales, en donde habla de la incapacidad de esta gestión para formular políticas en el área cultural, en tanto espacio de producciones simbólicas. Pero agregaría que esta imposibilidad, que nos llevaría a la tentación de culpar sólo a las carencias de tipo cognitivo -por decirlo de alguna manera, que seguramente existen-, de esta incapacidad de operar más allá de lo cuantificable, también nos revela la ferocidad ideológica de sus exponentes. La “seguridad”, los “baches”, la “racionalidad económica” también son símbolos/discursos enunciados en función de objetivos políticos. En donde sólo los números mandan, mandan los que tienen más números, ni más ni menos.

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