Mujeres

Columna escrita para la revista Living Jazz, 2011.

Hasta hace algunos años seguía circulando en los escenarios jazzísticos de Buenos Aires un viejo chiste que decía: “están los músicos, están los bateristas, y están las cantantes”. No hay que explicar demasiado para comprender que lo que hace reír en esta frase ingeniosa es la constatación de que todo aquello que se supondría equivalente está en realidad estratificado, organizado en jerarquías.

Veamos otro ejemplo. ¿Cuántas veces vimos títulos como “Damas del Jazz” -o similares- encabezando notas o ciclos de conciertos protagonizados por mujeres? ¿O ilustraciones con señoritas con el mentón hacia arriba y la boca abierta, la pose sensual, el micrófono-objeto envuelto en los dedos deseosos? ¿No se trata éste de uno más de los espacios legítimos –junto con el de las groupies y el de las productoras-resuelve-todo– que tienen las mujeres en el jazz?

Todos estos casos nos hablan de estereotipos, es decir, de construcciones simbólicas que fijan y repiten ciertos sentidos incesantemente, construidos y sobreimpresos una y otra vez como parte de su naturalización social. Son imágenes que poco tienen que ver, por ejemplo, con el vestido de lamé con zapatillas que Eleonora Eubel usaba en su transición de crooner a compositora, o con el temperamento de Paula Shocron frente al piano o la actitud desafiante de las saxofonistas, indispensable para que el sonido se imponga.

Y una aclaración: no se trata de cuestionar a las que disfrutan o utilizan esos espacios –por otra parte, construidos desde el poder-. El problema está, creo, en su imposición a las mujeres. Que yo sepa, no hay músicos varones de jazz que deban luchar con este tipo de estigmas para hacer una carrera artística; sí, seguramente, se enfrentarán a tantos otros que se reparten en ambos géneros por igual.

Por eso, chicas, ni tan inhábil, ni tan sobreexigida, ni tan dama. Como propone la musicóloga Susan Campos Fonseca* sobre las mujeres del jazz latino: ¿ha llegado el momento de la habitación propia, como decía Virginia Woolf?

* Para leer más ver

http://www.iaspmjournal.net/index.php/IASPM_Journal/article/view/368/514

Lil Harden Armstrong

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